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¿Qué proyecto es viable para la Educación Básica en México?

El texto de la Propuesta Curricular para la Educación Obligatoria 2016, de la Secretaría de Educación Pública (SEP), señala que: “El principal objetivo de la reforma educativa es que la educación pública, básica y  media superior, además de ser laica y gratuita, sea de calidad e incluyente. Esto significa no sólo que el Estado debe garantizar el acceso a la escuela a todos los niños, niñas y jóvenes —independientemente de su entorno socioeconómico, origen étnico o género—, sino que la educación que reciban les proporcionen aprendizajes y conocimientos significativos, relevantes y útiles para la vida” (p. 17 de la versión digital).

 

En términos generales, estoy de acuerdo con este objetivo, aunque me pregunto, una vez más: ¿Qué se entiende por calidad de la educación? La Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe, en su documento base de 2007, acepta que la calidad educativa reúna, aparte de concebirse como un derecho, cuatro dimensiones principales: equidad, eficacia, eficiencia, pertinencia y relevancia.

No es propósito de este comentario entrar al detalle fino de las cinco dimensiones mencionadas, sin embargo, conviene preguntar, con tales dimensiones de la calidad: ¿Qué proyecto es viable y factible para lograr la transformación la Educación Básica en México? ¿Cuáles serían los criterios y los ejes sustantivos de dicho proyecto?

El consenso de Santiago (Chile) ha fijado una posición específica al respecto. Una educación de calidad para todos debe promover… “el pleno desarrollo de las múltiples potencialidades de cada persona, a través de aprendizajes socialmente relevantes y experiencias educativas pertinentes a las necesidades y características de los individuos, y de los contextos en los que se desenvuelven”. (Rev. Electrónica Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 2007, Vol. 5, No.3, p. 6)

 

Por lo menos ya hay una base o punto de partida (sobre la calidad educativa) con alcance para los países de América Latina y el Caribe. No obstante este avance, durante los últimos 5 años los planificadores de la Educación Básica en México, han planteado y usado criterios diferentes y contradictorios en torno al diseño del currículo de la Educación Preescolar, Primaria y Secundaria, lo cual parece indicar que no hay un proyecto educativo nacional suficientemente consensuado y discutido. Mientras que para los funcionarios del gobierno de Felipe Calderón (2010-2011), en alianza con los líderes oficiales del SNTE, la estructura curricular reivindicó la noción de “competencias para la vida”, la Propuesta Curricular actual (2016) del gobierno de Enrique Peña Nieto, se decidió por dejar atrás esa idea para pronunciarse a favor de las llamadas “competencias clave”. Por otra parte, aunque los actuales funcionarios de la SEP se deshicieron de los Estándares Curriculares, mantuvieron vivos los aspectos sustantivos de los Principios Pedagógicos.  Espero que no sólo se trate de un simple cambio de nomenclatura.

En ese contexto, la Propuesta Curricular de 2016 sugiere 10 rasgos del perfil de egreso para que los niños, niñas y jóvenes mexicanos: 1) Se comuniquen con confianza y eficacia; 2) Desarrollen el pensamiento crítico y resuelvan problemas con creatividad, 3) Tengan iniciativa y favorezcan la colaboración, 4) Muestren responsabilidad por su cuerpo y por el ambiente; 5) Posean autoconocimiento y regulen sus emociones; 6) Sepan acerca de los fenómenos del mundo natural y social; 7) Aprecien la belleza, el arte y la cultura; 8) Cultiven su formación ética y respeten la legalidad; 9) Asuman su identidad y favorezcan la interculturalidad;  y 10) Empleen habilidades digitales de manera pertinente.

¿Cómo llegaron los planificadores a la definición y selección de estos nuevos rasgos?  Hasta el momento no contamos con una respuesta clara ni con criterios de valoración pertinentes sobre este asunto, (el cambio del perfil de egreso), porque carecemos de una evaluación global, consistente y sistemática sobre el desarrollo curricular del Plan y Programas de Estudios anteriores (2011) como para arribar a una nueva estructura curricular genérica y, en consecuencia, a una lista modificada de rasgos deseables.

 

Debido a que no se tiene un estudio con tales características, es necesario abrir un debate amplio y participativo acerca de las razones y argumentos que dieron lugar al cambio de dichos rasgos.

Hace 5 años, por ejemplo, la SEP definió así los rasgos deseables del perfil de egreso:  “Como resultado del proceso de formación a lo largo de la Educación Básica, el alumno mostrará los siguientes rasgos: a) Utiliza el lenguaje materno, oral y escrito para comunicarse con claridad y fluidez, e interactuar en distintos contextos sociales y culturales; además, posee herramientas básicas para comunicarse en Inglés. b) Argumenta y razona al analizar situaciones, identifica problemas, formula preguntas, emite juicios, propone soluciones, aplica estrategias y toma decisiones. Valora los razonamientos y la evidencia proporcionados por otros y puede modificar, en consecuencia, los propios puntos de vista. c) Busca, selecciona, analiza, evalúa y utiliza la información proveniente de diversas fuentes. d) Interpreta y explica procesos sociales, económicos, financieros, culturales y naturales para tomar decisiones individuales o colectivas que favorezcan a todos. e) Conoce y ejerce los derechos humanos y los valores que favorecen la vida democrática; actúa con responsabilidad social y apego a la ley. f) Asume y practica la interculturalidad como riqueza y forma de convivencia en la diversidad social, cultural y lingüística. g) Conoce y valora sus características y potencialidades como ser humano; sabe trabajar de manera colaborativa; reconoce, respeta y aprecia la diversidad de capacidades en los otros, y emprende y se esfuerza por lograr proyectos personales o colectivos. h) Promueve y asume el cuidado de la salud y del ambiente como condiciones que favorecen un estilo de vida activo y saludable. i) Aprovecha los recursos tecnológicos a su alcance como medios para comunicarse, obtener información y construir conocimiento. j) Reconoce diversas manifestaciones del arte, aprecia la dimensión estética y es capaz de expresarse artísticamente”. (DOF, 19 agosto 2011)

¿Qué ventajas o desventajas aporta cada una de estas listas de rasgos? Ante la ausencia de una evaluación completa y seria acerca de los criterios empleados en el rediseño curricular, propongo que se integre una comisión académica nacional, con participación activa del INEE, que se dé a la tarea de realizar un análisis tanto del diseño como del desarrollo del currículo escolar  2011, a efecto de que con ese estudio, se inicien los trabajos que conduzcan a la elaboración de una nueva estructura curricular, que no sólo se quede en la revisión de contenidos educativos.

Me parece que los foros que la SEP y los gobiernos estatales organizan y llevan a cabo durante estos días, sólo se limitan a enmendar o “parchar” los huecos detectados por los participantes en la actual Propuesta Curricular, ya que no analizan, en absoluto, la riqueza o pobreza del anterior planteamiento curricular del 2011 (Acuerdo 592, SEP).

¿Sobre qué ruinas está construido el nuevo modelo educativo, así como reciente la propuesta curricular? Pienso que sin un proyecto nacional educativo de largo plazo, es decir, si el país carece de un modelo educativo y de estructuras curriculares consolidadas, a México no le quedará otra alternativa más que sustituir listas de criterios, rasgos, perfiles o nomenclaturas pedagógicas de manera superficial o coyuntural, cada cinco años. ¿Volveremos a dar la razón a quienes afirman que lo educativo siempre está subordinado a lo político? ¿El calendario del poder público definirá siempre los tiempos de la educación pública?

 

JUAN CARLOS MIRANDA ARROYO, PROFESOR DE LA UPN QUERÉTARO.

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